Reportajes

En medio de la oscuridad, ¿Quién podrá ayudarlos?


 Laura Valentina Tamayo Alzate

“¿Donde estoy?, ¿Qué hago aquí?, no puedo ver nada, trato de hablar pero no soy capaz, quiero recordar que ocurrió pero aún mis pensamientos no logran darme una mínima explicación de quién soy yo…” recuerda que fueron sus primeras reacciones Juan Carlos Rodríguez Botero, un hombre de 35 años de edad y quien desde hace cinco años lleva en su mente el recuerdo más amargo de una experiencia, que a pesar del tiempo, no ha podido olvidar, pues la ceguera de por vida que le ocasionó  una bala que cruzó su pecho, marcará para siempre su destino por la discapacidad que día a día tiene que afrontar ante la sociedad.

El mundo a mis pies

Juan Carlos solía tener una vida tranquila sin preocupaciones, pero con muchas aspiraciones. Trabajaba como economista en una empresa de dos quebradas. Desde pequeño había tenido una vida estable, tanto económica como sentimentalmente, sus padres le dieron lo mejor: el estudio y una buena posición. A medida que fue ascendiendo, su espíritu se llenaba de más expectativas para alcanzar todos los logros que se había  fijado en su camino, algo que para la mayoría de Manizaleños que quieren salir adelante es común.

Con altos y bajos, este hombre, sin importar su estatus social, tuvo una vida normal. Sin embargo, a medida que obtuvo lo que quería, su interés por las mínimas cosas, lo hicieron ver cada vez más como un hombre frío y sin sentimientos. Se alejo  de su familia y se dedicó a derrochar la plata en fiestas, mujeres y con quienes supuestamente eran sus amigos. Aunque el verdadero afecto se notaría después.

En este caso, cuando le han dado tan poco valor a la vida y a los seres más importantes y cercanos que son la familia, cuando son seres egoístas que sólo se preocupan por sí mismos, cuando sólo quieren verse bien ante los demás, son seres a los cuales este tipo de accidentes que les ocasiona  discapacidad  permanente,  el proceso de recuperación psicosocial va a ser mucho más difícil.

Cómo continuar si todo está negro

Para las personas que tienen una discapacidad, cualquiera que sea, es necesario el apoyo permanente de los seres más importantes o más cercanos, pues de lo contrario la rehabilitación del paciente es casi imposible de llevar  de una manera tranquila, ya que, según el psicólogo Pablo Felipe Jaramillo en el proceso se tratan de realizar cambios psicosociales desde sistemas grupales, familiares y personales creando relaciones de interacción e interdependencia en un contexto de comunicación de lenguaje y símbolos. De esta manera la persona logra recobrar o adquirir las capacidades necesarias para llevar un desarrollo de la vida cotidiana más autónomo, sin tener que depender en todas las actividades de otros individuos.

Sin embargo, no en todos los procesos se alcanza el resultado esperado por los familiares del paciente, quienes en el 80% de los casos resultan afectados de una manera indirecta o directa, puesto que deben enfrentarse a la difícil tarea de convivir y aceptar las actitudes del enfermo. Ejemplo similar de María Victoria Botero, madre de Juan Carlos, quien desde el inició a luchado por mantenerse en pie para darle todo el apoyo necesario a su hijo.

“Recientemente ocurrido el accidente, yo me negaba a la idea de que todos los años de esfuerzo por sacar adelante a mi hijo, de una u otra manera, habían sido en vano” comentaba con voz quebrantada la mujer, pues desde entonces tuvo que volver a empezar con su hijo las actividades normales que se le dan a un niño de un año de edad. Enseñarle a comer, a caminar, a hablar y a ir al baño fueron procesos difíciles, pero que con amor y esfuerzo se fueron logrando cada vez mejor en estos años.

A pesar  de todo el apoyo,  el 90% de pacientes que tienen alguna discapacidad se sienten rechazados de cierta forma por sus amigos y familiares y tratan de hacerse las víctimas frente a los demás; comúnmente  toman actitudes groseras, a tal punto que empiezan a manipular a esa persona que a pesar de las circunstancias, siempre lo va a acompañar. Por ello es allí donde los psicólogos y psiquiatras tratan de ayudar estimulando al paciente con  recursos orientados a la autoestima y a formas normales e independientes de vida.

Y ahora… ¿Quién podrá ayudarlos?

Actualmente en Manizales, no hay un centro de rehabilitación que se encargue de cuestiones específicas con discapacidad, por lo cual la mayoría de estos casos tienen que acudir  a la Clínica Psiquiátrica San Juan de Dios, a pesar de que no haya un área que ese especialice en estos temas, aunque sólo se pueden internar pacientes que tengan un trastorno incontrolable. Entonces, en el caso de Juan Carlos, para su recuperación, la madre con orientación de profesionales, fue quien tuvo la responsabilidad de que el discapacitado tuviera resultados efectivos.

Sin embargo, en el plan de gobierno, se tiene estipulado  la creación de centros de rehabilitación, que cumplan con el objetivo que se ha venido aprobando desde ‘La Ley 13/1982, de 7 de abril, de Integración Social de los Minusválidos’ que esta integrada en el Plan Estatal de Acción para las Personas con Discapacidad, puesto que estos pacientes demuestran la necesidad de tener una consulta más especializada, como en el caso de Juan Carlos que tuvo un grave daño cerebral que fue lo que le ocasionó la pérdida de la parte psicomotriz de todo su cuerpo.

Por otra parte, El Sistema Integral para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) se hace partícipe brindando servicios de recuperación integral a personas con discapacidad, igualmente La Oficina de Representación para la Promoción e Integración Social para Personas con Discapacidad dependiente de la Presidencia de la República, debe atender a este conjunto de personas, que en Manizales llega a ser del 25% de los 368 mil 124 personas que habitan actualmente en la ciudad, cifra importante a la cual se le debe dar prioridad para fortalecer y desarrollar proyectos dirigidos a discapacitados, además de crear cultura en la sociedad para lograr un respeto en la equidad  de toda la comunidad.


“En los artículos cuarto y décimo del Real Decreto 140/1997,
 de 31 de enero, por el que se modifica la estructura orgánica básica del Ministerio
 y se transforma el Instituto Nacional de Servicios Sociales en Instituto de Migraciones y Servicios Sociales (IMSERSO)  de la Ley Orgánica 9/1992, de 23 de diciembre, artículo 143 de la Constitución se procede a la creación del Centros para la integración social de personas aquejadas de daño cerebral sobrevenido, que permita ofrecer la atención y recuperación posibles para incrementar las expectativas de Inserción de este colectivo en el entorno social”

“Ahora, tras una mirada oscura, donde, a veces no se  dónde estoy, donde aún no logró reconocer objetos y personas, donde cada día entro en mi propio mundo, lleno de pensamientos, de ilusiones, de lo que pudo ser, de lo que pude ser. Sin embargo, hoy comprendo mejor, las explicaciones son innecesarias cuando lo único que me queda es enfrentar  la ceguera, mi única realidad”. Agrega Juan Carlos con un tono triste pero lleno de esperanza y seguro que a pesar de las circunstancias, todo puede se mejor.

       
Algunos cosas por resolver

  • Aún no existe un tratado que garantice los derechos de las personas con discapacidad
·         La principal violación a sus derechos se manifiesta en el terreno de la estigmatización y discriminación.
·         Los programas propuestos por el gobierno requieren del apoyo y compromiso de los sectores público, social y privado, con la ayuda de los Gobiernos Estatales, de las Organizaciones Civiles, Organizaciones No Gubernamentales y con la participación de toda la sociedad.